En las ciudades acostumbramos a vivir acelerados. A menudo no vemos lo esencial. De vez en cuando es necesario detenerse y pensar, o pensar a otro ritmo. Hacer lo mismo pero más lentamente. Tomar conciencia de lo que nos rodea. Esta dicotomía entre la velocidad y la pausa está presente en el brillante documental del director Carles Bosch sobre Pasqual Maragall y el alzheimer Bicicleta, cuchara, manzana.Bosch, que ya realizó un trabajo muy interesante hace unos años, Balseros, ahora nos ofrece un reportaje sobre una enfermedad cada vez más frecuente pero todavía muy desconocida para la mayoría. Todo ello gracias a la predisposición del president Pasqual Maragall que se ofreció a participar en un proyecto interesante y muy útil por la dimensión pública que ha dado a esta enfermedad.
Periodismo pausado
Bosch sabe que para hacer buen periodismo y para comunicar bien se necesita tiempo, pausa y gran planificación. Así que estuvo dos años al lado del president, acompañándolo en Barcelona, Rupià (casa de verano en el Empordà) y hasta en Nueva York, donde acudió a presentar la Fundación Pasqual Maragall.