martes, 17 de enero de 2012

¿Cambiar haciendo lo mismo?


Los cambios se demuestran con gestos, no con palabras. Después de la debacle electoral quedó claro que el PSOE necesitaba un cambio de rumbo para recuperar los 4 millones de votos perdidos. Reconocieron que se habían alejado de los ciudadanos y que eso les pasó factura. Cuando quisieron acercarse fue demasiado tarde y poco creíble.

En 20 días, elegirán al nuevo secretario general. De momento hay dos candidatos: Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba. A pesar de que niegan ser adversarios políticos lo son. La tensión entre ambos es evidente. 


 

De momento, lo que trasciende a los medios no son las ideas para reflotar el partido, si no  las puyas personales. La disputa no debe tener como eje central la edad, el género o la procedencia de los candidatos o sobre si han ganado o perdido elecciones. Rajoy perdió dos veces y ahora es presidente. Interesa conocer el proyecto, la nueva forma de gestionar el partido entre otros aspectos.

Un debate público y televisado a cara descubierta sería un verdadero punto de inflexión. Pero el siempre temido “aparato” del partido ha decidido que no haya debate. Incomprensible y poco inteligente. Dejan escapar una oportunidad para demostrar que quiere abrirse a la sociedad. 

El PSOE siempre ha querido debatir con el PP. De hecho, los cinco debates que se han celebrado entre los líderes de los dos principales partidos en campaña electoral han sido siempre con el PSOE defendiendo La Moncloa. No temían al diálogo. Es paradójico que quieran debatir con los demás, pero no entre ellos. Con esta decisión demuestran que todavía les falta la madurez que tiene partidos de otros países donde lo que no se entiende son unas primarias sin debate.

Si el PSOE quiere recuperar votantes debería estar interesado en mostrarles con entusiasmo el proyecto del “nuevo” líder. Y un debate televisado sería una buena manera de empezar a ejecutar el cambio que tanto predican.

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