Pecar. No queda muy claro si esta acción se
popularizó más con el listado de pecados capitales de la Iglesia
católica o con las actuaciones de Chiquito de la Calzada, pero todos
hemos oído cientos de veces aquella manida frase de “quien esté libre de
pecado que tire la primera piedra”… No obstante, visto lo visto, con la
que está cayendo ahí fuera, ¿no deberían dejarnos pecar al menos? ¿Qué
nos queda, si no?
Pasear por la calle actualmente es como subir en un auto de choque.
Hay que ir con cuidado de no tropezarse con los que andan cabizbajos de
tristeza, cabizbajos mirando los e-mails del jefe en el móvil –los que
tienen suerte de tener un trabajo- o cabizbajos, tristes y mirando los
e-mails del jefe –hay casos mixtos, como los sándwiches-.
La cosa está muy negra, la cola del paro es peor que la de un
concierto de Justin Bieber, la prima no deja de ponerse las botas a
nuestra costa y parece ser que alguien nos ha rescatado de no sabemos
muy bien qué. Además, todo esto viene aderezado con amnistías para
defraudadores y ayudas descomunales para salvar a la banca, mientras sus
altos cargos se salvan los bolsillos, la cual cosa te hace poner cara de primo –sin riesgo- un día sí y otro también.
A pesar de todo ello, ¡que no cunda el pánico! ¡Tenemos un antídoto
relativamente sencillo y bastante eficaz! Para no salir de los tópicos,
lo resumiremos con otro refrán de los de la abuela: “Al mal tiempo,
buena cara”. La realidad será la que es, pero nuestra actitud frente a
ella nos ayudará a digerirla mejor e incluso a endulzarla un poco.
Así que aquí y ahora, nosotros, pecadores selectivos –hay unos que
nos gustan más que otros- hemos decidido poner sobre el papel algunas
reflexiones que creemos que aportan cierta vidilla a este mundo sin consuelo. Hemos reordenado los pecados a nuestro antojo y los hemos relacionado con contra-pecados o ideas fuerza –llámale como prefieras – para que, si pecamos, intentemos hacerlo de la mejor manera posible. Ya que estamos…
1. IRA.- La ira ya está muy vista y, cuando una moda pasa a ser muy popular, deja de ser cool,
así que mucho mejor ir con la sonrisa puesta que de mala leche y
enfadado todo el día. Se ha extendido el falso mito de que ser optimista
y estar contento es de ilusos y de raritos. Puede… ¡Pero a mucha honra!
La ilusión y la originalidad son más necesarias que nunca.
Afrontar la vida con una actitud optimista y alegre implica cosas tan
saludables como saludar al vecino –algo que no está en la lista de
pecados capitales, aunque algunos lo crean-; ser amable con la gente;
dar las gracias por las cosas buenas que tenemos –si nos ponemos a
pensar, seguro que averiguamos que son muchísimas-; pedir perdón por
nuestros errores –a diferencia del tabaco, este acto no perjudica
seriamente nuestra salud, más bien al contrario- y, sobre todo, no tocar
el claxon –síntoma irrefutable del nivel de estrés y desequilibrio de
la mayoría de individuos, que no dudan en apretar a fondo la bocinita e
insultar al conductor de delante si tarda más de dos décimas de segundo
en arrancar cuando el semáforo se pone en verde.
2. AVARICIA.- Cede el asiento en el metro. Por
mucho que lo busques, seguro que no encuentras tu nombre grabado en él.
No es tuyo. No te pertenece. Así que si alguien que lo necesita más que
tú se encuentra de pie, haz el buen gesto de decirle que se siente. Un
poco de educación y generosidad de vez en cuando no hacen daño a nadie.
Compartir es una acción que, aunque parezca mentira, no fue inventada
por Facebook. Viene de antaño y es la mejor forma de recibir, aunque no
te den nada a cambio, ya que la satisfacción es inmensa.
Ahora más que nunca es el momento de crear sinergias, de sumar
esfuerzos, de enriquecer ideas en grupo, de compartir ilusiones. Una
economía puede entrar en crisis, pero no dejemos que lo haga nuestra
actitud ante la vida.
3. SOBERBIA.- Que todos somos
iguales ante la ley es como que hacienda somos todos; pura falacia. Aun
así, es recomendable tratar a todo el mundo con respeto y con la misma
–buena- educación. Por suerte, nadie hace amigos o elige pareja según
currículum vitae, así que dejemos la arrogancia de lado y eliminemos –en
la medida de lo posible- todos los prejuicios y clichés que nos
autolimitan a la hora de relacionarnos y movernos en sociedad. Solo así
comprenderemos que en la diferencia reside la riqueza y no nos
cerraremos en banda ante personas con las que –a priori- no compartimos
demasiados puntos en común.
Menospreciar o mirar a alguien por encima del hombro es un acto de
cobardes que no se atreven a ponerse a la misma altura por miedo a
quedar por debajo. ¿Nos hace mejores personas ocupar un cargo directivo y
bien remunerado o cumplir con el canon estético del momento?
Evidentemente, no. Ser humilde –que no es sinónimo de infravalorarse o
creerse un cero a la izquierda- permite llegar mucho más lejos y
afianzar los pasos, aunque el viaje sea más lento.
4. PEREZA.- Los que tenéis la
suerte de no tener un vecino que taladre paredes un domingo a las 8 de
la mañana, aprovechad para dormir. La pereza es un pecado menor, pero no
lo apliquemos por ello a todos los ámbitos de nuestra vida o
terminaremos por convertirnos en unos auténticos esqueados. Dícese
de aquellas personas que encuentran excusas para cualquier cosa que no
han intentado hacer y que las verbalizan siempre comenzando con dos
palabras mágicas: “Es que…” El autor Brian Tracy habla de este fenómeno
como El valle de las excusas o El pozo del esque. Es
que me quiero poner a régimen, pero ahora con el verano no hay quien se
resista a los helados; es que no vale la pena que estudie porque el
profesor es un cabrón y me tiene manía; es que quiero ir al gimnasio,
pero con el trabajo nunca tengo tiempo… Los esqueados abundan y se reproducen como los champiñones… ¡Levantas una piedra y te salen quince!
Sin embargo, como bien dicen los árabes –o chinos, según la fuente
que se mire- con sus proverbios, quien quiere hacer algo, encuentra un
medio. Quien no quiere hacer nada, encuentra una excusa.
5. ENVIDIA.- Mejor que practicarla,
deberíamos infundirla. Saca a relucir tu mejor sonrisa, mira la vida
por el lado bueno, sé proactivo –entiéndase proactiva también, para no
ir con dobletes todo el tiempo-, ponte guapo, cuida a la gente que te
rodea –tu familia, tus amigos, tu pareja, las plantas del jardín…-,
explota tus habilidades, no te des nunca por vencido, ríete de ti mismo
–es una práctica muy sana y saludable-, llora y grita cuando lo
necesites, pide y ofrece ayuda, sueña –dormido, despierto, del derecho y
del revés…-, canta, baila, ¡activa tu cuerpo! ¡Ya verás lo bien que te
sienta! Además, lo bueno de esta práctica es que, como hay mucho
envidioso por ahí suelto, con un poco de suerte se ponen todos a
copiarte y hacen lo mismo.
6. GULA. La dieta Dunkan… ¡Eso sí
que debería ser pecado! Comer es un auténtico placer, aunque como –casi-
todo hay que hacerlo con moderación y sin olvidarnos de mover un poco
el esqueleto que, con los recortes en sanidad, van a dejar de
subvencionar los medicamentos contra el colesterol y las tabletas de
biomanán.
La gula está relacionada muchas veces con la ansiedad, uno de los
trastornos más frecuentes en pleno siglo XXI –junto con la depresión-.
Superar este tipo de dolencias es complicado y va mucho más allá de
chutarse con prozac, tranquimazin y otras drogas varias. Lo mejor es no
caer en la tentación y equilibrar al máximo nuestra vida, de manera que
tengamos tiempo para todo y no olvidemos jamás que las cosas importantes
deberían ser las realmente importantes. Parece un trabalenguas, pero en
el fondo es fácil de entender; no tanto de poner en práctica. ¡Hagamos
el esfuerzo!
7. LUJURIA. Ya avisamos en un
principio de que éramos pecadores selectivos. ¡Este deberíamos
practicarlo más a menudo! ¡Ábrase la veda! Pero no nos referimos solo a
la parte más sexual –que también-, sino a la necesidad de liberar
endorfinas. Vivimos en una sociedad que prefiere odiarse a demostrase
cariño. ¡Algo no funciona bien! Un buen abrazo, una caricia, una muestra
de agradecimiento… son gestos que nos harán sentir mejor y nos
acercarán a las personas a las que queremos. Evidentemente, no se trata
de ir metiendo mano a todo el personal en el metro –no nos referimos a
eso, si alguien se había escandalizado ya-, sino a no tener miedo “a
querernos”, ya que el contacto físico y emocional nos ayudará a ser más
transparentes y más libres.
Estar conectados en la red es lo más normal del mundo actualmente. ¡No dejemos que estarlo de verdad sea una cosa de rara avis!
Hemos naturalizado el malhumor, el desánimo, la tristeza… ¡No
permitamos que siga siendo así! El éxito en esta vida no depende del
azar ni de nuestra formación académica, sino de nuestro esfuerzo,
nuestra perseverancia y nuestra actitud frente a las cosas que nos
suceden.
Piensa qué es lo que deseas y que nada te impida luchar por ello. ¡Empieza hoy! ¡Es la hora de los valientes!
A day without laughter is a day wasted (Charles Chaplin)
Nota BraveSpinDoctors
Este texto es uno pequeño compendio de
nuestras numerosas conversaciones a la hora del café. Creemos
firmemente que mirar la vida con una sonrisa, ser constantes y no perder
nunca la ilusión y la esperanza son pequeños gestos que ayudan a vivir
mejor. Evidentemente, no descubrimos nada nuevo ni pretendíamos hacerlo,
pero nos apetecía ponerlo sobre el papel para dejar constancia de ello.
Hay muchos autores y conferenciantes que hablan de estos temas y que
recomendamos por el chute de adrenalina que inyectan. Algunos ejemplos
son Daniel Goleman, Viktor Frankl o, sin irnos muy lejos, Domènec
Biosca, Eva Bach, Víctor Küppers, Mercè Conangla o Emilio Duró.
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