150 millones de dinero público a la basura, mala gestión empresarial, els Governs insuflando euros sin parar, sueldos desorbitados para los encargados de reflotar una compañía que han sido incapaces de salvar, nulo respeto por los trabajadores y poco interés por los clientes. Al final los directivos de Spanair volverán a tener unos trabajos estupendamente remunerados y los trabajadores pasarán a aumentar la cola del paro. Por supuesto no habrá ningún tipo de responsabilidad penal para nadie. La misma historia de siempre con el mismo final de siempre. Impunidad para unos pocos, paro para muchos.
Uno de los aspectos más reprochables durante los últimos días en Spanair ha sido la pésima gestión comunicativa, tanto interna como externa. Los trabajadores sabían que la situación de la compañía no era la mejor, pero no tenían ni la más mínima idea de que el cese de operaciones sería repentino y sin previo aviso por parte de los máximos responsables.